viernes, junio 17, 2005

 

PATÉTICA EXHIBICIÓN

Resulta patética la exhibición de mediocridad que están ofreciendo los líderes europeos en la cumbre, sin excepciones.

Como bien dice hoy en su artículo "Europa Invertebrada", publicado en El País, Enrique Gil Calvo:

" Para comprender lo que está pasando, las explicaciones que se proponen vienen a coincidir con las dos grandes causas de invertebración diagnosticadas por Ortega. Ante todo, el particularismo nacionalista, pues el triunfo del no al TCE se atribuye en mucha mayor medida a razones internas de cada país que a un explícito rechazo de la integración europea. Y después, la rebelión contra las élites, pues los ciudadanos europeos cada vez se sienten menos representados por sus respectivas clases políticas, encerradas en sí mismas. Tan oligárquico y caciquil (por decirlo a la manera de Joaquín Costa) es el proceso de construcción europea que en el TCE ni siquiera se había previsto la posibilidad de que los ciudadanos rehusaran prestar su consentimiento civil: de ahí que, al sentirse excluidos, la mayoría esté reaccionando negándose a consentirlo, dada la falta de credibilidad de esta pseudo Constitución otorgada desde arriba........
La Unión Europea ha fracasado a la hora de europeizar a sus ciudadanos integrándoles en una misma comunidad cívica. No ha podido hacerlo desde abajo al modo anglosajón porque las diversas poblaciones europeas son muy particularistas, encerradas como están en sus respectivas sociedades civiles estancas entre sí, cada una de ellas dotada de su propio idioma y su propia opinión pública. Y no ha logrado hacerlo desde arriba porque sólo lo ha intentado de forma excluyente y tecnocrática, renunciando a incentivar la participación de los ciudadanos en la construcción europea. Es verdad que, dado el actual laicismo secularizador, ya no se puede imponer desde arriba un nacionalismo europeo inventado. Pero sí se podría intentar lo que ya logró Bismarck, que fue integrar al pueblo alemán mediante pensiones públicas y servicios sociales, pues así también se suscita la participación cívica y se crean relaciones de integración y pertenencia. Esto es lo que no ha hecho Bruselas, que siempre ha rechazado integrar a los europeos mediante una cohesiva política social. Y en ausencia de tal sentimiento de comunidad, los europeos no se sienten miembros integrantes de ninguna unidad superior, sino que permanecen aislados en sus respectivos particularismos nacionales. La consecuencia es una constelación multinacional por el estilo del antiguo Imperio Austro-Húngaro, incapaz de actuar como un sujeto político unificado. "

Bien al contrario, los supuestos líderes europeos sí que se han puesto de acuerdo para negar rotundamente la posibilidad de rehacer el TCE siguiendo las claras indicaciones de los electorados refrendatarios de los países fundadores que ya han votado. Así, los eurobarómetros realizados para investigar las causas del no, afirman categoricamente que la mayor parte de los franceses (el 62%) y de los holandeses (65%) cree que su rechazo a la Constitución europea ayudará a renegociar un texto más social, según los sondeos encargados por la Comisión Europea tras la celebración de ambos referendos. En Francia, tres de cada cuatro ciudadanos consideran necesario elaborar una Constitución para avanzar en la construcción europea.

La ceguera caciquil de los supuestos líderes les impide entender que la solución es más Europa y caminar seriamente hacia la unificación política. Uno a uno, sin excepciones, los pequeños paises europeos son el reino de Liliput frente a los EUA o China. Hasta para el más ciego mental debiera ser perceptible que no podemos defender nuestro estado de bienestar social desde los minúsculos reinos de Taifas europeos actuales, no, en la era de la mundialización trucada al servicio de la financierización de la economía. Como también debería de serles evidente que esa unificación europea sólo es viable a través de las cooperaciones reforzadas establecidas en los arts. 42 y 43 del Tratado de Niza, esto es, la Europa de las dos velocidades. Jamás, Gran Bretaña, Luxemburgo y afines, permitirán una Unión Europea social -que es lo que demandan los ciudadanos europeos- Pero no pueden, técnicamente (con los tratados en vigor en la mano), impedir que un grupo de países progresistas avancen cuanto quieran.

Ayer nos contaba en un mail un conocido y significativo eurodiputado socialista francés, que nuestro Manifiesto es el mejor documento que se ha leído en la Unión acerca del dianóstico del problema europeo y de sus posibles soluciones, que es sólo cuestión de tiempo que su racionalidad se imponga entre los socialistas europeos, pero que los diferentes líderes socialistas que gobiernan hoy carecen del valor necesario para tomar el toro por los cuernos (expresión curiosa viniendo de un francés).

Por el momento seguiremos asistiendo, consternados, al desagradable espectáculo de ver a nuestros líderes defendiendo intereses caciquiles, ya sean estos cheques, políticas agrícolas o fondos estructurales y de cohesión, en vez de proponer una nueva constitución que satisfaga a los ciudadanos y el lanzamiento de una unión política acelerada.



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