sábado, junio 11, 2005

 

Ominoso silencio

Ante el ominoso silencio de la prensa y medios catalanes frente al manifiesto de los 16 intelectuales catalanes contra la política de aislacionismo del presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, presentado el pasado 7 de junio, nos ha parecido oportuno reproducirlo aquí:

"Después de 23 años de nacionalismo conservador, Cataluña ha pasado a ser gobernada por el nacionalismo de izquierdas. Nada sustantivo ha cambiado. Baste con decir que el actual Gobierno ha fijado como su principal tarea política la redacción de un nuevo Estatuto de Autonomía. Muchos ciudadanos catalanes creemos que la decisión es consecuencia de la incapacidad del Gobierno y de los partidos que lo componen para enfrentarse a los problemas reales de los ciudadanos. Como todas las ideologías que rinden culto a lo simbólico, el nacionalismo confunde el análisis de los hechos con la adhesión a principios abstractos. Todo parece indicar que, al elegir como principal tarea política la redacción de un nuevo Estatuto para Cataluña, lo simbólico ha desplazado, una vez más, a lo necesario.

La táctica desplegada durante más de dos décadas por el nacionalismo pujolista -en la que hoy insiste el tripartito- ha consistido en propiciar el conflicto permanente entre las instituciones políticas catalanas y españolas e, incluso, entre los catalanes y el resto de los españoles. Es cada vez más escandalosa la pedagogía del odio que difunden los medios de comunicación del Gobierno catalán contra todo lo "español". La nación soñada como un ente homogéneo ocupa el lugar de una sociedad forzosamente heterogénea.

El nacionalismo es la obsesiva respuesta del actual Gobierno ante cualquier eventualidad. Lo único que se le resiste son los problemas, cada vez más vigorosa y complicados. Por ejemplo, el de la educación de los niños y jóvenes catalanes. La política lingüística que se ha aplicado a la enseñanza no ha impedido que los estudiantes catalanes ocupen uno de los niveles más bajos del mundo desarrollado en comprensión verbal y escrita. Este es sólo uno de los más llamativos resultados de dos décadas de gestión nacionalista. Dos décadas en las que el poder político, además, ha renunciado a aprovechar el importantísimo valor cultural y económico que supone la lengua castellana, negando su carácter de lengua propia de muchos catalanes.

La decadencia política en que ha sumido al nacionalismo a Cataluña tiene un correlato económico. Desde hace tiempo la riqueza crece en una proporción inferior a la de otras regiones españolas y europeas comparables. Un buen número de indicadores cruciales, como la inversión productiva extranjera o las cifras de usuarios de Internet, ofrece una imagen de Cataluña muy lejana del papel de locomotora de España que el nacionalismo se había autopropuesto. Su reacción ha sido la acostumbrada: atribuir la decadencia económica a un reparto de la Hacienda Pública supuestamente injusto en Cataluña. Cabe recordar que una de las acusaciones tradicionales de la izquierda al anterior Gobierno conservador había sido, precisamente, la de no saber gestionar con eficacia los recursos de que disponía y practicar una política victimista que ocultara todos sus fracasos de gestión. Poco tiempo ha necesitado el tripartito para adherirse a esta reacción puramente defensiva, que, además, ha incurrido con frecuencia en la inmoralidad. Alguno de sus consejeros no ha tenido mayor inconveniente en afirmar que, mientras el norte español trabaja, el sur dilapida. No parece que el creciente aislamiento de Cataluña respecto de España y que su visible pérdida de prestigio entre los ciudadanos españoles hayan contribuido a paliar esta decadencia.

Sin embargo, el nacionalismo sí ha sido eficaz como coartada para la corrupción. Desde el caso Banca Catalana hasta el más reciente del 3% (que pasará a la Historia por haber provocado una de las más humillantes sesiones que haya vivido un Parlamento español), toda acusación de fraude en las reglas de juego se ha camuflado tras el consenso. Un consenso que no sólo se manifiesta en los escenarios del parlamentarismo, sino que forma parte del paisaje. Puede decirse que en Cataluña actúa una corrupción institucional que afecta a cualquier ciudadano que aspire a un puesto de titularidad pública o pretenda beneficiarse de la distribución de los recursos públicos. En términos generales, el requisito principal para ocupar una plaza, recibir una ayuda o beneficiarse de una legislación favorable, es la contribución al mito identitario y no los méritos profesionales del candidato o el interés práctico de la sociedad.

Como las fuerzas políticas representadas hoy en el Parlamento de Cataluña se muestran insensibles ante este estado de cosas, los abajo firmantes no se sienten representados por los actuales partidos y manifiestan la necesidad de que un nuevo partido político corrija el déficit de representatividad del Parlamento catalán. Este partido, identificado con la tradición ilustrada, la libertad de los ciudadanos, los valores laicos y los derechos sociales, debería tener como propósito inmediato la denuncia de la ficción política instalada en Cataluña.

Oponerse a los intentos cada vez menos disimulados de romper cualquier vínculo entre catalanes y españoles. Y oponerse también a la destrucción del razonable pacto de la Transición que hace poco más de 25 años volvió a situar a España entre los países libres. La mejor garantía del respeto de las libertades, la justicia y la equidad entre los ciudadanos, tal y como se conciben en un Estado de Derecho, reside en el pleno desarrollo del actual régimen estatutario de las autonomías, enmarcado en la Constitución de 1978. Es cierto que el nacionalismo unifica trasversalmente la teoría y la práctica de todos los partidos catalanes hasta ahora existentes; precisamente por ello, está lejos de representar al conjunto de la sociedad. Llamamos, pues, a los ciudadanos de Cataluña identificados con estos planteamientos a reclamar la existencia de un partido político que contribuya al restablecimiento de la realidad".

Firmantes: Félix de Azúa, Albert Boadella, Francesc de Carreras, Arcadi Espada, Teresa Giménez Barbat, Ana Nuño, Félix Ovejero, Félix Pérez Romera, Xavier Pericay, Ponç Puigdevall, José Vicente Rodríguez Mora, Ferran Toutain, Carlos Trías, Iván Tubau y Horacio Vázquez Rial."


Sobre dicho Manifiesto, Agora Socialista (para quien no lo sepa, colectivo socialista que opera con demostrado coraje desde la época de la clandestinidad), publicó el siguiente documento de posicionamiento:

“Por una Cataluña plural y plenamente democrática
AGORA SOCIALISTA, Corriente crítica del PSC/

Ágora Socialista, que desde su fundación ha dado muestras de su compromiso con los valores del socialismo democrático y con los derechos de ciudadanía, justo en el momento en el que asistimos a un proceso de aceleración de la vida política en Cataluña, manifiesta:

1 - Que AGORA SOCIALISTA no ha participado, ni directa ni indirectamente, en la elaboración del documento «Por un nuevo partido político en Cataluña».

2 -Una vez accedido al citado documento, tras analizarlo y debatirlo en nuestra Comisión Permanente, declaramos compartir la mayor parte de éste, excepción hecha de aquello que parece desprenderse de su título y de las palabras que se pronuncian por la necesidad de un nuevo partido político en Cataluña. En efecto, es conocida nuestra preocupación por la existencia de un gran vacío en la representación política de la sociedad de Cataluña; lo hemos denunciado en nuestros documentos, propuestas y análisis. Es tan grave esta situación que la hemos denunciado como un gran daño a la democracia misma, ejercido con pasmosa indiferencia por la clase política al asumir la abstención como un hecho consustancial, cuando no deseado, para no perjudicar el «idilio catalán». Pero no es menos cierto que en esos mismos documentos abogamos por la necesidad de que sea el PSC el partido capaz de representar a tanto desamparado político, para lo cual tiene que elaborar un nuevo discurso a la totalidad y tiene que dotarse de un nuevo liderazgo creíble para su explicación y defensa. Ni el discurso actual del PSC, ni su minoría dirigente nos merece crédito para cumplir este cometido, por lo que son necesarias correcciones a la deriva nacionalista, a la pérdida de fidelidad a su proyecto fundacional, a la lealtad y a la fraternidad con el resto del PSOE y con los demás pueblos de España, muchos de cuyos descendientes constituimos la espina dorsal del socialismo catalán y de la propia Cataluña como país.

3 - En todo caso, queremos hacer constar nuestro respeto hacia ese documento y hacia todos y cada uno de los promotores y firmantes, coherentemente con la participación y el apoyo que muchos de nuestros compañeros de Ágora y del Partido Socialista dieron en su momento a documentos de mayor calado como fueron los manifiestos del Foro Babel «Sobre el uso de las lenguas oficiales de Cataluña» (Abril, 1997) y «Por un nuevo modelo de Cataluña» (Julio, 1998), los cuales, en lo esencial, se mantienen vigentes y necesarios ante la situación de huída hacia la nada de unos y el despertar de modorra de otros.

4 - Por otra parte y en relación con la correctísima carta que un numeroso grupo de compañeras y compañeros socialistas han enviado a dirigentes orgánicos e institucionales del PSC y del PSOE, para trasladarles un extenso y atinado análisis de la situación en Cataluña y en el seno del PSC, desde Ágora Socialista no podemos sino celebrar esta iniciativa y señalar nuestra coincidencia plena con los argumentos que desarrolla. Confiamos además en que la unidad de criterio, de formas y de objetivos acabe comportando la unidad de acción.

5 - Finalmente, en nuestra apuesta y nuestro compromiso por una Cataluña plural dentro de una España plural, y desde el ámbito del socialismo democrático, hacemos un llamamiento a todas las fuerzas progresistas y democráticas, así como a todos los sectores ciudadanos, para unir esfuerzos en esta nueva lucha pacífica y democrática contra este régimen que nos atenaza.

Barcelona 2 de Junio de 2005"


Ágora Socialista es también la autora del siguiente análisis sobre la política del Tripartito:

"NO EN NUESTRO NOMBRE

ÁGORA SOCIALISTA, CORRIENTE CRÍTICA DEL PARTIDO SOCIALISTA DE CATALUÑA

Dado el auge argumental en Cataluña sobre fiscalidad territorial, la justicia derivada de ese reparto y su inclusión en el nuevo estatuto, queremos aclarar:

1. Hablar del déficit fiscal de Cataluña es una trampa conceptual, puesto que hablamos de un sujeto fiscal inexistente. Y si no hay sujeto, ¿cómo hablar de sus atributos? Cataluña no tiene déficit, tampoco superávit. Quienes pagan impuestos son los ciudadanos, unos más y otros menos, al igual que perciben un retorno en forma de servicios del Estado. Por supuesto, la aportación de cada uno no guarda relación con el retorno que obtiene. Esto es obvio, pues si fuera proporcional ¿para qué pagar impuestos? Es más fácil que cada uno se costee todas sus necesidades, evitando todo el aparato de la recaudación y de la redistribución. Pero entonces ¿para qué el Ministerio de Hacienda?, ¿para qué el Estado?, ¿para qué la Generalitat?

2. De nuevo la anulación de diferencias de clases y de intereses en Cataluña. La seducción del discurso es evidente, si el déficit es de Cataluña, los buenos catalanes debemos reivindicar su reparación. De una tacada se eliminan las diferencias de los ciudadanos, no ya en sus particulares cuentas con el fisco, sino, en sus convencimientos profundos respecto a qué función deben cumplir los impuestos y, en última instancia, cuál es el papel del Estado y cuál debe ser su tamaño (terreno conceptual donde las diferencias entre derecha e izquierda difieren tanto)

3. Otra trampa: reivindicar la compensación del «déficit» es una explicación en positivo de la deuda de la Generalitat. Es decir, la deuda no es una consecuencia de una gestión incorrecta, sino que se debe a la insuficiencia crónica de recursos. Esto sencillamente es falso; hasta los más humildes saben que las deudas no dependen tanto de lo que se tiene, que es lo pactado y aceptado, como con lo que se gasta: la prestación de servicios y la administración de recursos de la Generalitat, examinada con la perspectiva del tiempo, no ha sido precisamente ejemplar, mientras que la dotación de presupuestos para Presidencia o el coste del aparato administrativo es tan alta como difícil de justificación y de control (y no entremos en las necesidades surgentes: policía propia, representación exterior, TV3, publicaciones que nadie lee, etc) . Sin embargo, estas circunstancias, empleadas por los miembros del tripartito mientras eran oposición, han desaparecido ahora tras la «charlotada» del fiasco: «Vds. tienen un problema... se llama 3%». En efecto, la argumentación sobre el «déficit» ha dado el perdón y la bendición a la política desarrollada por CiU y a su entramado de intereses. Mala gestión, clientelismo, comisionismo, nepotismo, intereses familiares y prácticas espurias, han dejado de existir. «Tot queda a casa».

4. Otra alerta más. Poniendo la cuestión fiscal y económica en primer plano se acaba enmascarando el tema del nuevo estatuto: la consagración de la dualidad de la sociedad catalana por la vía de la legitimación social de unos catalanes de rango principal sobre otros de rango subordinado. Se trata de dar carta de naturaleza al catalán como única lengua, relegando el castellano a mero accidente histórico, al tiempo que a sus hablantes a realidad social transitoria, que debe mantenerse supeditada a una dócil y muda integración.

5. Para acabar, convendría no utilizar la palabra solidaridad con largueza. Es más honesto hablar de justicia distributiva cuando se habla de impuestos. Solidaridad tiene que ver con la voluntad, mientras que justicia distributiva tiene que ver con la obligación legal consecuente con una organización social avanzada.

Lo decimos como catalanes y desde Cataluña. La manipulación demagógica y la argumentación para mantener privilegios de los ya favorecidos no la podemos avalar."

Desde este colectivo socialista valenciano, nos solidarizamos con nuestros compañeros catalanes de “Ágora Socialista” y de “Socialistas en Positivo”; denunciamos el fraude ideológico y desigualitario que propagan los infiltrados filonacionalistas en el socialismo democrático español y europeo, al tiempo que afirmamos la absoluta y total incompatibilidad entre nacionalismo y socialismo, esto es, entre tribalismo e internacionalismo, entre desigualdad e igualdad y entre la afirmación de privilegios históricos insolidarios y solidaridad. Es hora ya de acabar con los camelos seudoconceptuales. El culto a la llamada “diversidad” es antisocialista; en su sensibilidad y en su racionalidad, el ser humano es universal.

PLUSDEMOCRACIA

Comments:
¿Qué hay de la "absoluta y total" incompatibilidad entre nacionalismo español y socialismo? Quizá convenga no alzar tanto la voz, si se quiere transformar la realidad y el partido socialista. No estamos sordos.
Salud internacionalista, compañeros.
 
Es la misma incompatibilidad que existe entre nacionalismo francés y socialismo, nacionalismo alemán y socialismo, nacionalismo británico y socialismo, etc. Desde un punto de vista doctrinal es obvia la incompatibilidad, pero desde un punto de vista pragmático las cosas son diferentes.
Lo que queda en pié del proyecto europeo es el Tratado de Niza y los tratados antecedentes en vigor. Nos guste o no, la unificación europea pasa por el tema de los existentes Estados nacionales europeos. Técnicamente, el proceso de unificación política sólo puede salir de los mismos y, desde luego, la defensa del estado de bienestar social está, en la actualidad, exclusívamente al alcance de los Estados Europeos. En otras palabras, necesitamos Estados fuertes que sean capaces de garantizar a la ciudadanía sus derechos adquiridos mientras dura el larguísimo tránsito hacia la unificación política. De ahí que sea radicalmente estúpido hacer comparaciones entre los nacionalismos de Estado en Europa y las aventuras tribales, periféricas, regionales o comarcales que sólo conllevan a la transformación de Estados capaces en Estados anémicos, desigualatorios e incapaces de garantizaar y defender el bienestar social de todos sus ciudadanos.

Sobre la presunta sordera de los responsables del Partido, dejo su valoración al libre juicio de los compañeros no pesebristas. En cuanto al tono de voz es personal e instransferible.
 
erratas: garantizaar por garantizar, instransferible por intrasferible. Sorry por las prisas (estoy de viaje y corto de tiempo libre).
 
Aunque la dictadura se vista de seda, dictadura se queda. Sólo con la democracia (el gobierno del pueblo) se puede alcanzar la justicia social.
Europa desde abajo, sí. Europa de la politiquería, no y mil veces no.
 
Sobre el nacionalismo, sea hacia el centro o hacia la periferia, siempre me viene a la cabeza la frase de un amigo: "Todas las banderas me parecen iguales: todas arden igual de bien."
Esa, y la pintada cinematográfica de "TODOs POR LAs PATRIAs".
 
La demagogia utópica no ayuda nada a construir Europa. Nos guste o no, Jaipal tiene toda la razón y serán los estados democráticos europeos los que construyan una Europa política. Mientras no se demuestre lo contrario los estados de la Unión anterior a la última ampliación, son todos democráticos y representan a los electorados que los votan. La democracia no puede ser más visible que con el toque de atención que le han dado algunas ciudadanías europeas a sus gobiernos en los referendums celebrados. Se acabó el construir Europa sin refrendar las decisiones importantes, no al menos en los países serios, pero seguirán siendo los estados los que materialicen la unión política.
 
Donde hay democracia, el súbdito se convierte en ciudadano. El movimiento en que me incluyo, Democracia Cívica, propugna reforzar la democracia representativa con la democracia participativa. ¿De verdad os parece que somos demagógicos y utópicos?
Le propuse a Jaime ahondar en el tema del internacionalismo y los diferentes nacionalísmos ibéricos. Mantengo la oferta, siempre y cuando el debate se desligue del maniqueísmo (lo español es bueno de por sí; todo lo demás constituye la maldad y el caos). Con eso se hace mucho ruido, pero no se avanza en lo que importa: en la democracia práctica y no meramente formal.
 
Maniqueismo es coger el rábano por las hojas. Todos los socialistas que conozco entienden que la democracia no puede ser representativa si no es participativa, ese principio no lo ha discutido aquí nadie. El Manifiesto Europa incluye mi firma y es bastante clarificador acerca del tema.
Entiendo que Enrique estima que es utópico un planteamiento democrático directo, desde las bases, para materializar la construcción de la Europa política, en lo que coincido, pues habría que reinventar la Unión desde menos cero y porque creo que una reedición de la revolución francesa, a nivel multitribal europeo, es la utopía de las utopías.
En lo que se equivoca, Miguel Angel, es en sacar fuera del complejo contexto estatutario de la Unión, conclusiones que no son ciertas ni siquiera dentro del mismo.
Tanto Enrique como yo, en nuestra conocida trayectoria, hemos dejado muy claro que estamos a favor de reforzar la representatividad ciudadana donde falla y por eso mismo hemos propugnado (leer Manifiesto) todo un mecanismo complejo democrático de transformación de la Unión, partiendo de la propia creación de un auténtico partido socialista europeo.
Lo que realmente molesta e incomoda es reconocer que no hay otro camino de progresión posible en la Unión que no pase por los estados y, como bien apunta Enrique, eso no es lo ideal pero no es tan grave, al ser estados democráticos y sujetos a control parlamentario y electoral.
Siempre estoy abierto a toda clase de debates, pero se por experiencia que es difícil debatir con los nacionalistas, confesos o encubiertos, porque desconocen intrínsecamente la distinción que tan bien ilustró Ortega entre ideas y creencias.
El caso que nos ocupa es un ejemplo práctico en el que evidencia la absoluta inutilidad de los nacionalismos periféricos para avanzar en la resolución de un conflicto europeo y el simple hecho de esta afirmación suscita polémica............
 
Se diría que para Jaime es descabellado todo lo que no se le ocurra a él. Menos mal que no está en sus manos ponernos una mordaza.
El movimiento Democracia Cívica proseguirá su labor hasta conseguir un PSOE en el que no existan las diferencias que se dan hoy entre dirigentes y dirigidos (estos últimos más bien convidados de piedra).
¿Se puede construir Europa a partir de Estados coma Malta o Luxemburgo pero no a partir de países como Cataluña o Euskadi? ¿Quién toma el rábano por las hojas?
Un planteamiento democrático directo, desde las bases, para materializar la construcción de la Europa política y social. Habría que reinventar la Unión desde menos que cero, un resurgir de la revolución francesa. En esta "utopía" creen los de Attac, por ejemplo. Y miles de ciudadanos europeos... y un humilde servidor.
Tribalismo. Con los del PP volviendo a la exaltación patriótica española, como en 1936, el tribalismo del '¡Arriba España!' es el más destacado y peligroso de los tribalismos.
 
No conozco a nadie más respetuoso y demócrata que al compañero Jaipal y, francamente, lo de la mordaza es un despropósito y un insulto injustificado.
Por cierto que Malta o Luxemburgo son estados de la Unión mientras que Euzcadi o Cataluña son regiones españolas, de iure y de facto. Es de una ingenuidad enternecedora creer que los actuales países de la Unión (países de verdad) van a abrir nunca la caja de pandora del independentismo regional en una Europa llena de problemas tribales.
Por cierto que se hace necesaria la precisión de que España es una nación multitribal, como Francia, Gran Bretaña, Los EUA y casi todos los grandes países históricos del planeta. Lo tribal es Euzcadi o Cataluña y su etnografía nacionalista. En lo que coincidimos todos es en la afirmación de que la exaltación pseudopatriótica del PP es peligrosa, pero no es tribal, repito, si no multitribal (las precisiones son importantes). ¿Por cierto, qué pito toca esta historia del PP en este debate socialista?
Sois muy dueños de ser utópicos libertarios pero eso no es socialista. Entre nosotros, la praxis (marxista en origen)es determinante y la utopía debe de estar condicionada a ésta de forma posibilista. Algunos equivocan su presencia en el PSOE. Esta no es, no ha sido, ni será nunca una organización libertaria.
 
Se trata de que el PSOE sea una organización libre, y tambien igualitaria. Con eso se zanja el asunto de proscribir lo libertario dentro del PSOE. ¿O no?
Utópicos. O se acepta el sistema establecido tal como lo padecemos hoy o buscamos transformarlo. Lo contrario a utópicos es conservadores (o quizá retrógrados).
Los catalanes-catalanas y los vascos-vascas se definirán como resulte de los pertinentes procesos democráticos. Regiones de Europa, nadie lo duda. ¿Regiones de España? Ni siquiera en la Constitución española, si alguien se toma el trabajo de leerla.
 
Imagino que te refieres a la Constitución española, que utiliza la denominación de autonomías, comprensible para casi todos los ciudadanos como sinónmo de regiones.
El proceso democrático al que aludes es correcto si votan todos los españoles, como bién dijo Alfonso Guerra, en consonancia con la misma Constitución a la que te refieres.
 
jajajajajajaj, eso ha tenido gracia. No, compañero, lo contrario de utópico no es conservador si no REALISTA, esto es, partidario de mantener los piés en el suelo.
 
Me refiero al término "nacionalidades". Tal como suena.
Yo soy de los realistas (pero no monárquicos) que, con los pies en el suelo, propugnamos transformar la estructura que nos imponen los que acaparan la riqueza y el poder (no acaparan la honradez, hasta ahí no llegan). En el PSOE me he encontrado con realistas de otro tipo: conservadores con retórica "progresista". Jaipal dice de ellos (y yo le aplaudo) que son "pesebristas". ¿Ser antinacionalista catalán vacuna contra el pesebrismo?
Continuará... Por mí, que no quede.
 
La cuestión que plantea Miguel Angel es sustancial, aunque yo no la limitaría al status de ser antinacionalista catalán, ni español, ni chino.
¿Qué es lo que hace de un ser humano algo tan abyecto como el ser proclive al nepotismo y a su consecuencia elemental del pesebrismo?
La respuesta no es difícil: la falta de valores éticos vinculada a necesidades de supervivencia económica o laboral y, fundamentalmente, asociadas a una mediocridad cuasi congénita.
Son legión el numero de individuos que se dedican a la política por no servir para nada productivo y, por esa misma razón, hacen de ella una profesión, hoy corporativizada, hasta extremos demenciales. La base de esa corporativización es la falta de excelencia o mediocridad. Los mediocres se organizan y asocian de forma eficacísima para evitar la entrada de personas capaces que pondrían en evidencia, con su sola presencia, su incapacidad.
Por lo anterior desarrollamos, en el Manifiesto, un llamamiento a realizar una revolución ética en el socialismo, y la extensión que dimos al problema en el mismo, hace innecesario que aquí y ahora reiteremos nuestra argumentación.
Para ser socialista, de verdad, se requiere una vocación de servicio a la ciudadanía, una transparencia total y el respeto al principio de excelencia en bien y provecho del pueblo soberano.
 
Me parece apropiado esto último que expresa Jaipal.
En la revolución ética confluimos 'Más Democracia' y 'Democracia Cívica'. Propongo dialogar entre nosotros en julio, con el fin de acordar un planteamiento conjunto. Sobre internacionalismo, nacionalismos y Europa, un tema donde es más difícil encontrar diagnósticos similares, podríamos comparar los enfoques un poco más tarde, a partir de agosto.
 
Bien, Miguel Angel, de acuerdo en cuanto a la revolución ética. Nuestro planteamiento está muy explicitado en el Manifiesto, aguardamos el tuyo.
 
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