lunes, junio 13, 2005

 

entrevista al compañero Felipe González

El pasado domingo 16.06-2005, “El País” publicó una interesante entrevista hecha por Soledad Gallego a Felipe González. De la misma nos interesaron algunas afirmaciones de FG en relación con el problema de la construcción europea que aquí exponemos.

FG apunta, con razón, que “lo que más ha condicionado la definición y el avance del proyecto europeo no ha sido la ideología, sino una experiencia vital compartida”, experiencia que refiere al sentimiento compartido del pathos europeo que creó la dinámica de una Unión Europea, con todos sus altibajos”, entendiendo por el mismo el propósito fundacional de crear una Europa Unida que acabase con el sangriento pasado de sus estados. Añade FG que “esto, como experiencia vital compartida, desapareció. Ahora, hay que transformar el pathos o el ethos que da nacimiento a Europa; hay que buscar una nueva ética de la construcción europea, no para superar los males históricos de la guerra, sino para definir nuestro papel en el nuevo escenario que crea la revolución tecnológica y la globalización. Eso falta, y es parte del rechazo que se está produciendo respecto del pacto constitucional.”

Para FG el rechazo experimentado es reversible. “Lo que tenemos que asumir todos, pero sobre todo, a mi juicio, los que mandan, es que la gente no sabe con qué propósito se está construyendo Europa y no sabe qué papel va a tener Europa en la globalización; qué papel va a tener hacia fuera, que la haga relevante, y qué papel va a tener hacia dentro, que mantenga la cohesión entre esa ciudadanía supranacional”.

FG afirma la seriedad de la crisis actual y la necesidad de “darle a Europa nuevos objetivos, nuevos propósitos, nuevos procedimientos de tomas de decisiones y algunas cosas más que a mí me cuesta mucho trabajo decir porque se van a interpretar mal: hay que revisar el acquis para descargar a Europa de cosas que pueden no ser relevantes ni para su papel en el mundo ni para la cohesión interna y que sencillamente responden a una acumulación históricamente comprensible, pero actualmente incomprensible.”……

Está por hacer algo que a mí me llama la atención. Ha habido un debate, que todavía colea, sobre cómo se reparte el poder en Europa, quién pesa más, quién menos. Pero no ha habido un debate sobre cuál es el poder europeo que queremos y necesitamos para ser relevantes en la nueva situación de la globalización... relevantes hacia fuera y hacia dentro. Que eso no se haya hecho a estas alturas produce, a mi juicio, un grado de desconcierto e incomprensión importante entre los ciudadanos. Sabemos que ya no somos lo que fuimos, pero no sabemos qué es lo que vamos a ser……..”

A la pregunta de si ¿es posible fijar esos objetivos con 25 miembros? responde que sí, “si son los 25 dirigentes los que se reúnen de verdad, y están un fin de semana reunidos fuera de los consejos ordinarios y se sientan a una mesa y no tienen la pasión de decir -que me espere el de la televisión para contarle a mi país cuánto he sacado- de una reunión, que no es para sacar, sino para meter. Es posible crear el ambiente necesario, pero hoy no estamos en eso, estamos en un atasco monumental. El primer fallo es que cuando hay un terremoto se puede discutir si es de grado cinco u ocho, pero no negar que ha habido un seísmo. Lo primero es hacerse cargo del estado de ánimo de la gente, que es el propio del terremoto. La parálisis siempre se produce cuando se desconoce la evidencia. Y es evidente que ha pasado algo.”

FG desaconseja tomarse un tiempo de reflexión, “si es una reacción a la parálisis. Otra cosa es que se decida una reflexión operativa y que se tome tiempo para ello. Son dos cosas radicalmente distintas. ¿Quiere tomarse tiempo de reflexión? De acuerdo, pero sólo si se articula esa reflexión haciendo lo que se ha hecho muchas veces en Europa; que busquen a cuatro, cinco, seis personas que sepan algo de esto (les suelen llamar sabios, con lo cual los hunden), y que les digan: investiguen en serio, acérquense a la realidad, vean de qué grado es ese terremoto y dennos un par de hipótesis de cómo se podría reaccionar. Con toda libertad, pero implicando a los países y las instituciones. La combinación que les dé la gana, pero creen rápidamente un grupo de emergencia para trabajar, no para decirles a los líderes lo que tienen que hacer, pero sí para trabajar en hipótesis que permitan salir del embrollo. Entonces, te puedes tomar el tiempo que quieras, pero trabajando.”

Cuando se le indica que muchos análisis sobre lo ocurrido en Francia y en Holanda indican que los ciudadanos temen que el modelo de Europa que se está haciendo no sea capaz de garantizar el Estado de bienestar que se alcanzó gracias a un planteamiento nacional, responde, en parte, lo mismo que nosotros afirmamos en nuestro Manifiesto. FG dice que “el Estado nacional tampoco lo garantiza” y nosotros afirmamos que no existen soluciones nacionales y sólo se vislumbran por la vía de la unificación/concertación europea. Discrepamos, por consiguiente en la afirmación de FG de que no se puede hacer entre todos, y lo hemos hecho con una fuerte exposición argumental y propuestas concretas de acción instrumentables a través de un bloque europeo autónomo.

Respetuosamente entendemos que FG se contradice al afirmar que se puede mantener el modelo modificándolo de la manera que él sugiere. Así, por un lado afirma y es correcto, que no podemos competir por salarios baratos con los países del Sur (lapsus evidente pues de seguro se refiere al extremo Oriente), para contradecirse (más adelante) al afirmar que “no podremos mantener nuestro modelo si la productividad por hora de trabajo es menor que la americana y que la asiática………. ¿Que tiene que haber cuatro turnos, o cinco? Puede ser. Quizá.”

Las preguntas para FG son sencillas: ¿cuántas horas de trabajo y turnos serán necesarios para competir con la productividad asiática? ¿a qué salarios de promedio? ¿Acaso 24 h/día, un turno de 24h y con un salario de 3 dólares?

Es preocupante que FG no mencione el dumping social descomunal asiático, los salarios de miseria, la desprotección social, el descontrol y la amenaza ecológica que viene de Asia y otros temas igualmente sustanciales. No compañero González, mientras haya mil millones de seres humanos dispuestos a trabajar por 2 dólares diarios no hay competencia posible en términos de productividad. El análisis y las soluciones están en nuestro manifiesto y no las reiteraremos aquí (favor de molestarse en leerlo).

Sí que estamos de acuerdo con FG en que Europa tiene que avanzar en serio tecnológicamente y probablemente tenga también razón cuando afirma que “lo que más frena eso (el desarrollo tecnológico) son las cúpulas del poder económico financiero, político y sindical, que funcionan corporativamente.” No obstante recomendamos leer la aportación al manifiesto realizada por el excomisario europeo de Investigación, Desarrollo e Innovación, compañero Phillipe Busquin.

También estamos de acuerdo en la afirmación de FG de que “la rigidez que existe no viene exactamente del modelo social……... Viene de la corporativización de las relaciones de poder entre las cúpulas. La verdad es que yo tengo mis dudas de que los líderes europeos lo comprendan. Que me perdonen, pero como no aspiro a ser presidente de la Comisión, puedo decirlo. Nosotros no éramos ni mejores ni peores. Pero teníamos una capacidad de entendimiento y, en el sentido más noble, de complicidad en el propósito, que permitía hacer masa critica y avanzar”…………… aunque sea duro decirlo, el problema hoy es que no existe una orientacion. No veo esa orientación, y parece que los ciudadanos, tampoco. Yo no soy de los menos informados, tengo un cierto nivel de información. Y no sé qué propósito tiene todo esto y si no es puro oportunismo.”

De acuerdo, compañero FG, coincidimos también en la conclusión.

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