martes, junio 21, 2005

 

Asalto británico al proyecto de unificación política europeo

Charles Degaulle, que tenía muchos defectos pero no el de ser antieuropeista, trató de impedir el ingreso de Gran Bretaña en la UE, sabedor de que su entrada emplazaba un caballo de Troya en su seno y enemigo de la integración política europea. El tiempo le ha dado sobrada razón. Ayer mismo, el social-liberal (mucho más de lo segundo) Tony Blair se confesaba ante el Parlamento Británico como nos cuenta hoy el corresponsal de El País:

"El primer ministro británico defiende ante el Parlamento su ruptura con el eje franco-alemán


WALTER OPPENHEIMER - Londres

EL PAÍS - Internacional - 21-06-2005

Tony Blair dejó ayer claro que no está para compromisos y que, al vetar los presupuestos europeos, hacía algo más que defender el cheque británico: estaba aprovechando la debilidad del eje franco-alemán para abrir una batalla en defensa del modelo de UE que quieren los británicos. En su comparecencia en los Comunes para dar cuenta de los desacuerdos de Bruselas, esquivó cualquier ademán reconciliatorio y, aunque se comprometió a trabajar por un acuerdo bajo presidencia británica, lo hizo refiriéndose sólo a los nuevos socios del Este, los más perjudicados por el fiasco presupuestario.
"Se ha dicho que la incapacidad de lograr un acuerdo ha profundizado la crisis de Europa; que la credibilidad de Europa exigía un acuerdo", dijo Blair en referencia a las duras declaraciones del presidente de turno de la UE, Jean- Claude Juncker, al término del Consejo Europeo en Bruselas. "No. La credibilidad de Europa exige el acuerdo adecuado. No el típico compromiso remendado entre todos de madrugada, sino un acuerdo que reconozca la naturaleza de esta crisis", añadió. "La crisis no es sobre la incapacidad de los líderes de Europa para ponerse de acuerdo entre ellos. Es sobre la incapacidad de los líderes de Europa para llegar a un acuerdo con la gente de Europa sobre las cuestiones que les preocupan", enfatizó, dando por sentado que los europeos defienden la posición británica y quieren suprimir las ayudas agrícolas.

Desde que franceses y holandeses rechazaron la Constitución europea, Blair no ha cesado de contribuir a agrandar la crisis. El primer ministro atribuyó de inmediato el rechazo francés a un modelo económico obsoleto y se comprometió a promover la reforma económica durante la presidencia británica de la UE, en el segundo semestre de este año. Luego paralizó el proceso de ratificación de la Constitución en el Reino Unido sin dar tiempo a que los Veinticinco debatieran una salida común. Ahora ha rechazado un acuerdo presupuestario que parecía asumible al convertir el debate presupuestario en una moción de censura contra todo el presupuesto.

Ayer ratificó esa posición. "No es un presupuesto preparado para el siglo XXI", proclamó retóricamente, y atacó no sólo el peso de la política agrícola común, sino el hecho de que la mitad de las ayudas estructurales seguirán beneficiando a los antiguos socios de la UE y no sólo a los de la ampliación. Blair se está comportando en esta crisis con una agresividad llamativa y ha llegado incluso a incluir a España entre sus aliados políticos, cuando el Gobierno español se opuso al acuerdo porque recortaba en exceso las ayudas que ahora recibe, una posición exactamente contraria a la de Blair.

El radicalismo de Blair parece tener dos explicaciones. Por un lado, al exacerbar la debilidad de los demás líderes de la UE, y en particular la del presidente francés, Jacques Chirac, y el canciller alemán, Gerhard Schröder, está proclamando su propia fortaleza. Hace unas pocas semanas se daba por sentado que el Partido Laborista ganó las elecciones "a pesar" de Blair y que la entrega de poderes a Gordon Brown se produciría tras el referéndum británico sobre la Constitución europea. Ahora, sin referéndum en el horizonte y con Blair izando la Unión Jack en Bruselas, hasta sus críticos callan, quizás porque odian a Europa aún más que a Blair. Mientras The Daily Telegraph pronostica ahora que Blair aún tiene futuro como primer ministro, The Times publica catastrofistas editoriales augurando -o quizás instigando- la disolución del euro.

Por otro lado, Blair parece haber visto una oportunidad única para abrir brecha en Europa e intentar imponer su visión. Una tarea en la que ayer recibió al cálido apoyo de un Partido Conservador que se declaró "encantado" de la firmeza del primer ministro en Bruselas mientras por los Comunes se paseaban las sombras de Margaret Thatcher, Winston Churchill, William Pitt y otros ilustres patriotas capaces de poner a los continentales en su sitio.

El primer ministro intentó reparar uno de los mayores errores tácticos de su estrategia: la patada que le dio el fin de semana al eje franco-alemán acabó en el trasero de los países de la ampliación. Blair demostró que puede desairar con el mismo menosprecio que Chirac y los nuevos socios empezaron a descubrir que, ideologías al margen, el dinero es siempre un argumento de peso en Bruselas. "Entiendo por completo las preocupaciones de los países de la nueva Europa", dijo Blair ayer. "Quieren un acuerdo. Haremos todo lo posible para conseguir ese acuerdo y asegurarnos de que cubre sus necesidades".


La crónica es bastante expresiva y no necesita de mayores comentarios pero falta uno y es muy importante para nosotros.

¿Por qué incluye a Zapatero Blair entre sus actuales aliados, pese a hacer defendido ZP la disminución progresiva de las ayudas estructurales y de cohesión hacia España?

La respuesta no puede ser otra que existe un proyecto de pacto que permita a ZP subirse al carro social-liberal, y, las señales emitidas deben de ser muy firmes para que se atreva a tanto Blair ante su parlamento.

Desde aquí nos vemos obligados a denunciar cualquier intento de nuestro gobierno de aliarse con aquellos que detestan Europa y propugnan que subsista como un mosaico de mercaderes asociados. Nos oponemos frontalmente a ninguna clase de oportunismo político que surva para debilitar el proceso de integración política europea y atente contra su estado de bienestar social.
ZP está perdiendo una ocasión histórica de liderar y propugnar el despegue inmediato de la Europa de las dos velocidades, situando a España a la cabeza del modelo político integrador europeo. Considerando la inexperiencia de ZP en temas de exterior y la espantosa asistencia que recibe de un inutil probado como es Moratinos, nos tememos lo peor. Si eso se confirma, Zapatero habrá dado la medida completa de la mediocridad que le atribuyen muchos de nuestros lectores y compañeros.
Comments:
Vuestros editoriales son muy buenos pero acoyonan al personal. El coraje o el valor son bienes muy escasos en la sociedad actual.
 
una posible explicación se encuentre en la forma de ser de Mr.Blair. A el primer ministro britanico le gusta mucho debatir, acude con asiduidad a la camara de los comunes. Un ejemplo lo tenemos con motivo de la INVASION de Irak.

Una buena amiga que trabaja en la city londinense para una ONG me describia asi a este personaje: es un ser "engañoso", vamos que sus palabras se prestan a equivocos, que su lenguaje es polisemico, que ejerce de "abogado" (con perdon).

El otro dia en el encuentro que tuvieron los mandatarios de la UE, hasta algunas cosas que decia en compañia de Jack Straw de la agricultura me sonaban a música celestial. O sea, un buen envoltorio.

Vaya par de "pillos" londinenses son Mr. Straw y Mr. Blair

Por cierto, y a quien corresponda: no me entusiasma quienes se refugian en el anonimato
 
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